En la economía del conocimiento, el éxito de una empresa descansa tanto en su capacidad para medir el rendimiento de sus bienes inmateriales (las relaciones con los clientes, los procesos internos, la competencia de los empleados) como en su aptitud para supervisar las variables financieras tradicionales
En la economía del conocimiento, el éxito de una empresa descansa tanto en su capacidad para medir el rendimiento de sus bienes inmateriales (las relaciones con los clientes, los procesos internos, la competencia de los empleados) como en su aptitud para supervisar las variables financieras tradicionales